La mejor actividad del mundo: Observar Aves

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Texto y Fotografías por Biol. Oscar S. Aranda Mena

Hay aves que nos resultan por naturaleza agradables y toleramos mucho su presencia, a pesar de que en ocasiones pueden dejarnos blancos recuerdos en nuestras cabezas o nuestra ropa. Viven alrededor nuestro y aunque algunas pasan desapercibidas para nuestros ojos, otras son lo suficientemente atractivas o ruidosas para no ser ignoradas. Aunque están presentes en nuestro vecindario, en la calle, o en el mismo centro comercial, no hay nada comparable a un sitio alejado de la ciudad y del ruido para disfrutar de los sonidos, colores y formas de un sinfín de especies de aves que no podemos apreciar en la ciudad. Algunas son intrigantemente difíciles de observar, lo que representa un verdadero reto de paciencia y persistencia, lo que las hace doblemente atractivas. Las aves son, sin duda, una excelente opción para alejarnos del estrés y la monotonía diaria y poder conectarnos con la naturaleza.

La importancia del Aviturismo

Si bien los humanos hemos disfrutado y convivido con las aves desde nuestros mismos orígenes, y en particular los mexicanos tenemos fuertes vínculos culturales con ellas, desde finales del siglo XIX nuestro amor por las aves ha evolucionado rápidamente. Se ha creado una nueva era de observadores de aves, quienes nos deleitamos con observarlas y escucharlas en todos los rincones del planeta. Hace unas 3 décadas surgió el “Aviturismo” como un pasatiempo que, además de dejar importantes ingresos para los sitios naturales y sus pobladores, ha resultado ser una herramienta de gran importancia para proteger no sólo a las aves sino a su hábitat, ya que despierta nuestro interés y conciencia por los asuntos ambientales. Con más de 10 mil especies de aves en todo el planeta, sin duda la observación de aves es una actividad que nunca dejará de regalarnos gratas sorpresas.

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Una celebración a la diversidad de aves en Puerto Vallarta

La primavera ya ha comenzado, y el clima perfecto hace que ésta sea la mejor época del año para observar aves en libertad, tanto migratorias como residentes; como la emblemática Guacamaya Verde o la Chara de San Blas. Si usted es un amante de las aves, pero siente que tiene poca o nula experiencia en su observación ésta es una excelente oportunidad para sumergirse en este nuevo y maravilloso mundo de formas, colores y sonidos, ya que existen empresas eco-turísticas y guías de turistas especializados que ofrecen recorridos por pintorescas zonas rurales y variados ecosistemas, donde siempre de la mano de expertos amantes de la naturaleza.

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¡Hay que disfrutar de las aves en libertad!

México es uno de esos países que aún permiten el comercio legal de aves silvestres, mismas que son capturadas en su hábitat para luego ser comercializadas en mercados o “puerta por puerta”, y muchas de estas aves son especies migratorias que durante sus largos viajes invernales caen atrapadas en las redes de algún “pajarero”. Imagínese por un momento que es usted quien vive esa experiencia: Sin duda todos los seres humanos nos consideramos seres de “espíritu libre”, pero multiplique esa frustración por el infinito, ya que un ave que no conce barreras físicas ni fronteras, termina “secuestrada” de por vida en un pequeño y frío habitáculo donde apenas puede extender sus alas.

Recuerdo que mi abuela tenía siempre aves canoras en jaulas colgadas sobre las paredes de su largo patio, y no paraban de saltar de un lado al otro desde el amanecer hasta que se perdía el último rayo de luz. Tenían una vida muy corta, y éste era un buen negocio para el pajarero quien ya venía con otro pájaro igual para reponer al que había muerto. En nuestra ignorancia, relacionamos el canto del ave con sensaciones de júbilo y alegría, como una celebración a la vida. Sus cantos, cuyos ecos rebotaban por todos los muros de la casa, eran sólo llamadas de antención que los machos realizan instintivamente, y que traduzco como un reclamo de libertad que traspasaba esos oxidados barrotes que los separaban de los árboles y nubes.

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Si bien la captura “legal” de aves en México está fundamentada en el respeto a las culturas tradicionales y el reconocimiento a las prácticas populares ancestrales, a mi juicio muy personal ésta es una práctica que debe desaparecer, sobre todo cuando sabemos que las aves en libertad valen más de 50 veces el valor de un ave enjaulada. Conforme vamos aprendiendo más sobre el medio ambiente y dado que cada vez son más y mayores las amenazas que las aves (y el resto de los animales) enfrentan, es momento de suspender todas las acciones que atentan contra la vida y la salud de los seres vivos, trátese de la captura de aves o por ejemplo, las crueles corridas de toros o peleas de gallos.

Creo sinceramente que los mexicanos debemos cambiar nuestra forma de relacionarnos con los animales: En lugar de disfrutar egoístamente al comprar un ave y privándola de su libertad, debemos salir al jardín, al parque o a cualquier ambiente natural a observarlas y fotografiarlas sin olvidar que sus alas tienen un solo propósito: ¡VOLAR!

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Fotografiando la naturaleza

Un momento único captado para siempre. 
Ningun animal en cautiverio o disecado puede 
transmitir las sensaciones que una fotografía 
puede contagiar.

Texto y Fotografías por Biol. Oscar S. Aranda Mena

      ¿Quién de nosotros no ha recibido un mensaje con fotografías de paisajes increíbles o animales majestuosos, y nos hace sentir “un poquito” más cerca de la naturaleza? En ocasiones, para algunos de nosotros, ese es nuestro momento más cercano a la naturaleza en mucho tiempo, ya sea por falta de tiempo o de dinero.

 De la pintura a la fotografía

Desde tiempos ancestrales, los humanos hemos intentado plasmar permanentemente un momento especial, un paisaje o un escenario natural. Así surgieron los primeros petroglifos y las primeras pinturas rupestres, y poco a poco, hemos pasado de la ilustración hacia la fotografía.  Hace un par de décadas, la fotografía de la vida silvestre era una actividad que estaba al alcance de muy pocos. Biólogos y ecólogos utilizaban los métodos tradicionales de “hacer ciencia”, capturando y cazando a sus presas para insertar sus cuerpos inertes en colecciones científicas, para aprender más sobre su biología y sus hábitos.

La pintura fue un recurso muy importante para 
nuestros ancestros, quienes plasmaban lo
que para ellos era importante, transmitiendo
y perpetuando el conocimiento.

La fotografía como método científico

Poco a poco la ciencia ha recurrido cada vez más a la fotografía para dar validez a trabajos de investigación sobre la vida silvestre, recolectando evidencias fotográficas irrefutables y manteniendo a los animales vivos y libres en su medio natural. Poblaciones enteras de ballenas, delfines, jaguares y hasta del tiburón ballena han sido estudiadas a través de las fotografías. Imagínese tantos animales de hábitos esquivos y que viven en lugares remotos y de difícil acceso. Mucho de lo que se conoce sobre éstos animales ha sido gracias a la fotografía de éstos animales, que en muchos casos tienen rasgos únicos que les permite ser identificados individualmente.

El caso del Jaguar es un caso muy especial, pues es como un fantasma, autor de historias y mitos, pero rara vez observado. Hoy en día, gracias a las “trampas fotográficas”, se sabe que hay una población de jaguares en el Estado de México. A pesar que nunca fue observado, uno de estos animales fue fotografiado por una cámara oculta a 1,840 metros de altura sobre el nivel del mar, un lugar donde pocos imaginarían que el jaguar podría existir.

La población de ballenas jorobadas ha podido 
ser contabilizada gracias a la fotografía, 
ya que sus colas son como huellas
digitales, al tener patrones de coloración 
y marcas únicas para cada individuo.

De la cacería con armas, a la cacería fotográfica

Hoy en día la fotografía es una herramienta indispensable, sea con propósitos de investigación o de simple ocio, y la cacería fotográfica ha comenzado a sustituir a la cacería tradicional, donde el trofeo no es el animal mismo, sino una fotografía que plasma un momento irrepetible y único, de un ser vivo sorprendido in-fraganti en su medio natural. Tal vez el mejor y más famoso ejemplo ocurrió en África, donde personalidades de todo el mundo iban de cacería, introduciéndose en las selvas y sabanas africanas en busca de un trofeo que tras horas o días de acecho, terminaría descansando inerte y sin vida, sobre un muro frío en un país distante.

Fotos que trascienden y crean conciencia

Contrario a los animales disecados como trofeos de caza, una fotografía es el mismo resultado de paciente búsqueda, pero que no sólo muestra a la especie que fue sorprendida, sino que es capaz de transmitir un mensaje, causar sensaciones y crear emociones que pueden contribuir a la sensibilización de quien la admira, ayudando en última instancia a la protección y conservación del mismo animal y de su hábitat. Ahora, África es uno de los sitios del mundo donde los safaris fotográficos se realizan comercialmente, dejando ingresos económicos mucho mayores a los que se percibían a través de la cacería con armas.

La fotografía de la naturaleza es una actividad 
que ha crecido exponencialmente durante 
las últimas décadas. Esto contribuye a la
conservación de los sitios naturales y al 
respeto a la vida silvestre. 

Enseñar lo desconocido a los habitantes de la tierra, fue y sigue siendo una de las aplicaciones más prácticas de la fotografía, traspasando fronteras y culturas de una forma tan dinámica, que puede además transmitirnos conocimientos sobre el clima, las estaciones, la geología, la fauna y la flora del lugar donde ésta fue tomada.

Tal vez, ésta sea la mayor bondad y el mejor atributo de la fotografía: Te da lo mejor del planeta, sin hacerle daño alguno. ¡Eso es verdaderamente genial!