Me gustaría ser… ¡Un Zopilote!

Texto y fotografías Por Biol. Oscar S. Aranda Mena

Hace unos días, tuve la oportunidad de subir a la cima de una de las montañas más altas de la Sierra que rodea la Bahía de Banderas. Estando ahí, disfrutando y admirando la imponente panorámica, algo desvió mi atención. Un par de enormes y obscuras aves pasó volando apenas a unos metros por encima de mí, en un complejo ritual de vuelo que dejaba ver claramente que ambas aves tenían algo en común. Su vuelo, visto desde la cima, era simplemente espectacular y perfecto, carente de esfuerzo y lleno de libertad. Me olvidé del hermoso paisaje y me dediqué a observarlos, presenciando el exquisito momento en el que finalmente, poco antes del atardecer, ambos se posaron sobre una pequeña saliente al borde del abismo, acicalándose cariñosamente.

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Si le contara que éstas aves era una pareja de águilas reales, posiblemente me envidiaría por haber presenciado semejante regalo de la naturaleza, y estoy seguro que al contarle que era una pareja de zopilotes, su decepción y desinterés se haría patente inmediatamente. ¿Y todo porque son feos, comen carroña y se les ve por todas partes? En realidad, analizando su forma de vida, tenemos mucho qué envidiarles, comenzando porque prácticamente no tienen enemigos y porque a diferencia de muchos de nosotros, tienen una libertad absoluta. He decidido que, como propósito de inicio de año, intentaré hacerle ver en unos párrafos las bellezas y bondades de los Zopilotes (Coragyps atratus), y utilizarlos como ejemplo para que Usted, mi estimado lector, me ayude a lograr que cambiemos nuestra forma de juzgar las apariencias, y ver más allá de lo que aparentamos ser.

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Es cierto que son feos, pero es gracias a ello, y a su cabeza carente de plumas que se mantienen limpios a pesar de comer lo más desagradable y descompuesto. Ese metro y medio de envergadura es lo que les permite volar tan alto, tan lejos y con tan poco esfuerzo, para comerse lo que nadie más quiere, y por ello los aztecas los llamaban acertadamente Tzopilotl, o “El que se lleva la suciedad”. Curiosamente, son animales muy inteligentes, quienes saben elegir los mejores lugares para descansar y poder alzar el vuelo sin esfuerzo, saben seguir y vigilar discretamente a otras aves para encontrar su alimento, y saben ser fieles a su pareja. A mi parecer, su sabiduría va más allá, pues tras muchos años de mantenerse juntos, pueden por motivos que desconocemos, elegir separarse y formar otra familia, pero mantienen siempre profundos lazos con sus familias por el resto de sus vidas. Ambos padres cuidan de sus crías y les ayudan aún después de haber abandonado el nido, utilizando los sitios de descanso para mantener vivos sus lazos de amistad y confianza entre ellos. Cabe destacar además que no son aves que acostumbren molestar a sus vecinos, pues aunque son muy sociales, no son ruidosos ni escandalosos.

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Es verdad que en mi otra vida desearía ser como ellos, pero debo igualmente reconocer que nadie es perfecto, y los Zopilotes no son la excepción. Aunque su apariencia física me da igual, hay dos cosas que no admiro de ellos: Yo no practicaría la “urohidrosis”, que no significa nada más que hacerse sobre sí mismo para refrescarse en días calurosos. La segunda mala costumbre es igual de asquerosa, y aunque no me gusta nada, no descartaría utilizarla contra quienes me atacaran, sin asegurarle si sería o no capaz de acostumbrarme: Vomitar mi comida a medio digerir a quien me ataque, en un certero y rápido chorro de maloliente defensa,y luego, volverlo a comer cuando haya pasado el peligro.

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Haciendo a un lado ésos dos insignificantes aunque malolientes detalles, debo reconocer que mi mayor aliciente, eso que me hace desear tanto ser como ellos, es la libertad de volar y volar, recorriendo aquel único lugar del planeta que no conoce fronteras, viviendo mi vida sin molestar a nadie, y sin que nadie me moleste.

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Piénselo un momento: ¿Qué lado prefiere ver del Zopilote? ¿Su apariencia física o, sus hábitos de vida? Si pudiera elegir, ¿Qué animal elegiría ser en su próxima vida? Sólo recuerde antes de contestar: Si realmente queremos cambiar nuestras vidas y el mundo en que vivimos, pensemos más en lo importante y no en lo aparente y superficial.

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2 thoughts on “Me gustaría ser… ¡Un Zopilote!

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