Consejos para disfrutar responsablemente de las tortugas marinas

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Texto y Fotografías por Biol. Oscar S. Aranda Mena.

Algunos de nosotros, como residentes o visitantes regulares de las playas del Pacífico Mexicano, hemos convivido de cerca con las tortugas marinas, pero hay quienes nunca antes habían tenido la oportunidad de disfrutarlas de cerca. En el primer caso, la familiaridad con la que observamos a las tortugas marinas no es sinónimo de un conocimiento real de la especie, o de los errores (a veces graves) que cometemos al “disfrutarlas”, haciendo de nuestra presencia una situación incómoda y perturbadora para la misma tortuga. Es así como en esta temporada de anidación de tortugas marinas, me enfocaré en lo que todos deberíamos de saber y estar conscientes antes de acercarnos a una tortuga que sale a la playa a depositar sus huevos.

Resulta muy común observar a decenas (a veces a cientos) de personas rodeando a una tortuga que en el mejor de los casos ya está poniendo sus huevos. Desafortunadamente, en la mayoría de las situaciones, la gente “espanta” a la tortuga, obligándola a regresar al mar sin haber desovado. Es así como surge mi primer consejo: No acercarse a las tortugas en la playa, manteniéndose siempre detrás y a varios metros de distancia. De este primer consejo surge el segundo, relativo a las leyes que protegen a las tortugas y de las que casi todos hacemos oídos sordos: Siga siempre las recomendaciones de los vigilantes, ya sean miembros de alguna asociación dedicada a su protección, personal de hoteles o restaurantes, o las mismas autoridades, ya que su observación está regulada y reglamentada.

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Si se encuentra usted a solas con una tortuga, o no existe ninguna persona que se haga cargo de cuidar a la tortuga o a su nido, es muy importante que, por más generoso o preocupado que sea usted por el bienestar de la tortuga o de sus huevos, no debe, por ningún motivo tocar a la tortuga o manipular sus huevos, pues puede usted estar cometiendo un delito del orden federal. Este es mi tercer consejo.

Mi cuarto consejo es muy sencillo pero de gran importancia: Sea paciente! Las tortugas marinas, aunque son extremadamente ágiles en el mar, en tierra son aparentemente torpes y lentas. Su proceso de anidación, desde que sale del mar hasta que regresa, suele tomar alrededor de 45 minutos, ya que tiene que buscar el sitio adecuado para cavar su nido (5 minutos aproximadamente), excavar cuidadosamente y darle forma de cántaro o de pera (15 minutos aproximadamente), depositar sus huevos (15 minutos aproximadamente) y cubrir y disfrazar el nido para finalmente volver al mar (10 minutos aproximadamente).

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De este largo proceso surge mi quinto e importante consejo: Nunca “ayude” a una tortuga a volver al mar. Dado que una tortuga Golfina pesa unos 35 Kg fuera del agua, es lógico que le cuesta andar en la arena. Aunque contrario a lo que se cree, ésta especie no se arrastra, sino que camina sobre sus cuatro aletas, haciendo pausas para descansar constantemente. Resulta “tentador” y hasta de buena fe ayudar a una tortuga que ha terminado de desovar a volver al mar. A las tortugas les gusta asegurarse de dejar su nido bien oculto, así que sea de nuevo, muy paciente.

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Finalmente, deseo regalarle un último consejo con carácter personal: Póngase en las aletas de la tortuga que está observando. No piense en la oportunidad de sacarse fotos con ella, ya que eso la incomoda, mejor piense en lo afortunado que es usted al observar a una tortuga que año tras año regresa a la misma playa para perpetuar su especie. No sienta tristeza al ver a la tortuga “llorar”, mejor sienta admiración y un profundo respeto por ese ser que día a día se enfrenta con un sinfín de peligros naturales, y una larga y mortal lista de amenazas adicionales causadas por nuestra forma de vivir, desde las redes de pesca hasta las playas que ya no existen, donde los muros de concreto y enormes luminarias han reemplazado las playas donde éstas acostumbraban anidar. Si cambiamos un poco nuestra actitud y nos volvemos más tolerantes, seguramente nosotros, y las futuras generaciones, podremos seguir disfrutando de este milagro de la naturaleza.

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