Pepenadores en la Naturaleza: Las aves de los basureros


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Texto por Biol. Oscar S. Aranda Mena. Fotografías de: F. Mc Cann y O. S. Aranda M.

La basura y la suciedad son un tema poco agradable del que pocos quisieran hablar. Sin embargo hay aves que tienen una especial preferencia por buscar su alimento en áreas con estas características, y que se sienten particularmente atraídas por comida en descomposición, animales muertos, etc. Pero, ¿porqué se sienten atraídas y cuál es la razón que las orilla a buscar su alimento en estos lugares más que en la naturaleza? Ciertamente la comodidad de encontrar alimento fácil es un hecho que influye en algunas especies que se alimentan de insectos, ya que éstos abundan en esos lugares. Hay sin embargo, otros animales con algunas preferencias más particulares.

Hablando de buitres y zopilotes

Invariablemente tendremos que comenzar hablando de aquellas aves que por su simple aspecto nos pueden resultar repugnantes y feas: las Auras (de cabeza roja) y Zopilotes (de cabeza negra). Las películas siempre nos han mostrado a estas aves como mensajeros de la muerte, y un zopilote descansando en un árbol cerca de algún animal (o de una persona) significaría que su muerte está cerca. Lo que sí es cierto es la especialización que estas aves han adquirido a través de la evolución, y que tienen una especial predilección por la carne putrefacta y sanguinolenta. Estas aves juegan un papel sumamente importante en el planeta, reciclando los desechos de la naturaleza y alimentándose de lo que los otros no quieren. Imagínese una carretera llena de cadáveres de animales de todos tamaños que a diario son atropellados en todo el planeta. Bueno, pues en gran medida esto no sucede gracias a estos feos animalillos, que realizan un importante servicio ambiental, ayudando a prevenir epidemias, por su capacidad de eliminar bacterias y virus que contiene la carne en descomposición.

Lo que a simple vista caracteriza a estas aves de carroña es su cabeza y cuello desprovistos de plumas, lo que les da un aspecto poco atractivo. La razón de carecer de plumas se basa en que sería poco higiénico tener plumas impregnadas de desechos luego de darse un rico banquete, lo que les provocaría enfermedades e infecciones. De ese modo pueden cómodamente introducir toda su cabeza en el interior de la desafortunada víctima del destino, sin preocuparse por sufrir infecciones dérmicas causadas por sus “sucios” hábitos. Por ello se sienten como en casa cuando están deambulando en los tiraderos a cielo abierto y basureros de todo tipo.

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No cabe duda que lo que hace más admirables a estas aves es su altamente desarrollado sentido del olfato, con la capacidad de percibir el aroma a la muerte a varios kilómetros de distancia. Pero no es que perciban la muerte como tal, sino que son particularmente sensibles a los olores fétidos y al gas metano, generado naturalmente por los cadáveres en descomposición. Por supuesto que no sólo los cadáveres generan este gas, así que suelen congregarse en las cercanías de pozos petroleros y en sitios naturales donde el suelo tiene una muy pobre oxigenación (como los manglares), donde los suelos poco oxigenados producen este gas, y en consecuencia atraen auras y zopilotes. En el estado americano de Texas, durante mucho tiempo era un misterio el porqué éstas aves se congregaban alrededor de una zona en particular donde aparentemente no había nada para comer, hasta que descubrieron un yacimiento petrolero y con él el amor de estas aves por el olor que ahí se generaba, por lo que  posteriormente las utilizaron como guías naturales para localizar zonas yacimientos de petróleo y comenzar a realizar exploraciones subterráneas. 

Aves sagradas (y con hábitos mundanos)

El Ibis blanco (Eudocimus albus) es un ave común en las zonas costeras del Pacífico mexicano, y está emparentado con el Ibis del Nilo, un ave considerada por los egipcios como sagrada. Contrario a su imagen limpia y estilizada, algunas de estas aves tienen el sucio hábito de alimentarse en los vertederos de basura. Así, en cualquier basurero, podemos observar a zopilotes, auras, ibis y gaviotas comiendo por igual. Comprensible será ver a las gaviotas, que son asiduas amantes de la comida fácil pero, ¿y el Ibis?

Con ese curvo y delgado pico, el Ibis blanco se ha especializado en alimentarse en bancos lodosos y depósitos de agua poco profundos, buscando pequeños crustáceos y gusanos con su largo pico. Esa adaptabilidad le ofreció la posibilidad de alimentarse en un sitio donde puede encontrar fácilmente un delicioso “bufete” de bichos, moscas y gusanos sin igual, y lo que es mejor, sin competencia alguna. Con una vista muy aguda y buscando por entre la basura, es capaz de localizar deliciosas larvas de mosca, que gracias a los ibis no lograrán crecer más ni merodear en nuestros hogares.

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Un peligro mortal

Junto con estas aves, un sinnúmero de especies de insectos, reptiles y mamíferos habitan los basureros de todo el mundo, creándose un hábitat complejo donde existe toda una cadena alimenticia.Desafortunadamente, aunque aparentemente parezca que son felices alimentándose entre la basura, existe un serio y mortal problema que los afecta al ingerir basura cotidianamente, confundiéndola con comida. El instinto natural de los animales, si bien les ha permitido adaptarse a muchos de los cambios que han ocurrido en la naturaleza debido a las actividades humanas, no les da la capacidad de reconocer entre un apetitoso y jugoso trozo de carne y una bolsa plástica impregnada de su olor.

La ingestión de basura es un problema mundial grave que mata a miles de animales en la naturaleza, desde ballenas hasta minúsculos invertebrados… Debemos pues, ser concientes que ingerir comida en tiraderos de basura es una actividad “no natural” de los animales, consecuencia de la búsqueda de alimento y de que muchas veces ya no lo encuentran fácilmente en su hábitat, debido a la sobreexplotación de los recursos, contaminación y destrucción de los ecosistemas de donde proceden.

Si bien resulta imposible en la actualidad que no generemos basura, sí es posible limitar su generación al realizar un consumo más inteligente y utilizando en la mayor medida posible, artículos y envoltorios no-desechables. Es importante también descartarla adecuadamente para evitar que ésta sea alcanzada por los animales. Hay que separar la basura orgánica de la inorgánica y contribuir al reciclaje, que puede convertir gran parte de la basura en productos que pueden ser incorporados nuevamente en el sistema, evitando además de la contaminación, la generación de más basura.
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