Cuando el cielo era azul

 

IMG_3578a copyrightA 3,000 metros de altura sobre la Ciudad de México, Distrito Federal. 
A las 15:19hrs, en el momento cúspide del día, se aprecia 
el manto de contaminación que cubre la ciudad.

Texto y Fotografías por: Biol. Oscar S. Aranda Mena

      ¿Se ha fijado de qué color es el cielo en un día soleado? Ponga un poco de atención, mire hacia arriba, mire hacia el horizonte, y verá cómo a la distancia todo se torna borroso y gris, gracias a la contaminación. ¿Recuerda cuando niño, lo brillante que era el cielo y lo estrelladas que eran las noches?

He aquí datos sorprendentes:

Un cielo contaminado

Se habla mucho del cambio climático, y de cómo nuestra forma de vivir está causándolo. Entre tantos temas que afectan tanto a nosotros como a nuestro planeta, está la contaminación que generamos por la quema de combustibles; como puede ser el gas que sale del escape de nuestro auto, o el combustible que se quema para producir energía… Todos estos gases se acumulan en el cielo, provocando que cada vez veamos menos las montañas, o que los cielos estén estrellados.

Gracias a los vientos que soplan en ciertas horas del día y la noche, ésta contaminación se disipa, olvidándonos del problema. Sin embargo, la contaminación siempre está presente, y es tanta, que en las últimas 3 décadas el sol brilla hasta un 30% menos que en los años 50´s. A este fenómeno se le conoce como Oscurecimiento Global, y las consecuencias que éste está generando son tan graves como controversiales, tanto que a los científicos les tomó más de una década aceptar que este fenómeno está ocurriendo, y que los problemas son más graves de lo que aparentan.

El Oscurecimiento Global

Este fenómeno es causado por las partículas microscópicas que flotan en el aire, compuestas principalmente por ceniza, hollín y dióxido de azufre (todos sumamente peligrosos para nuestra salud). Junto con el polvo, estas partículas evitan que la luz (mejor descrita como radiación solar) penetre, disipando la energía antes de entrar a la tierra. Además de ello, se descubrió que estas partículas, mucho más pequeñas que el polvo, hacen que el vapor de agua (la humedad en el aire) se adhiera a ellas, formando gotitas más pequeñas de lo normal, lo que no permite que llueva tan fácilmente, y cada gotita funciona como un pequeño espejo. Estas nubes-espejo producen cambios en el patrón de lluvias, modificando los ciclos estacionales. Todo es como una cadena. Como la radiación solar disminuye, la evaporación disminuye también, provocando así menos lluvias y en consecuencia ambientes más secos y calientes.

La paradoja

Resulta paradójico y verdaderamente sorprendente que aún cuando este fenómeno nos está afectando enormemente, igualmente nos ha protegido contra el calentamiento global. Fue apenas en 2009, tras los atentados terroristas que detuvieron el transporte aéreo por varias horas en los Estados Unidos, que se descubrió que gracias al oscurecimiento global, la tierra se ha protegido de un mayor incremento de la temperatura a causa del cambio climático, pues este fenómeno actúa como una gran sombrilla (de 3 Km de ancho), alrededor de la tierra. ¿Quién pensaría que la contaminación que generamos ha frenado en parte los efectos del cambio climático que nosotros mismos provocamos?

IMG_8185a copyright

 

A 3,500 metros de altura sobre el Desierto de Chihuahua, México. 
15:15hrs. Al no haber industria ni grandes ciudades, 
el paisaje se aprecia perfectamente. 

Lo que nos espera

Se cree que el cambio climático es 50% más severo de lo que se estimaba anteriormente, y se espera que se presente un colapso ambiental a finales del siglo. Si estos cálculos son correctos, el incremento en la temperatura promedio del planeta no será de 5 grados como se había predicho, sino de 10 grados, lo que hará inhabitable a gran parte del planeta. Este tipo de noticias son desesperanzadoras y terribles… Pero ¿qué hacemos al respecto?, ¿cómo estamos contribuyendo a la solución?

Creo que la pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo estamos contribuyendo nosotros al cambio climático? Lo querramos o no, todos contribuimos con nuestras actividades diarias, y es prácticamente imposible no contaminar en alguna forma nuestro planeta durante nuestras actividades diarias.  Sin embargo, un cambio de actitud, como evitar usar bolsas de plástico, que son tan prácticas pero a su vez tan dañinas, o tomando acciones sencillas para ahorrar luz en casa y educar a nuestros hijos en apagar las luces que no necesitamos, o concienciando a familiares y amigos para hacer su parte, podríamos hacer una gran, gran diferencia.

Al final de cuentas, todo se reduce a dos conceptos: Hacer y dejar de hacer. “Hagamos lo que debamos, y dejemos de hacer lo que podamos”. Tal vez así, logremos hacer de este planeta un mundo mejor para todos.

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